5 jul 2018





Los BATISTA, los iguesteros que vinieron de Arafo


Es objeto de esta publicación ofrecer la guía o hebra de la que poder tirar, para que las personas interesadas en desarrollar un estudio genealógico sobre la familia Batista, puedan realizarlo en un breve espacio de tiempo, al igual que hemos hecho con otras familias de los pueblos de Araya , Las Cuevecitas y Malpaís en nuestra Guía Genealógica.


Con esta publicación, continuamos con el propósito que les anunciamos en la publicación sobre la familia Oliva. Ir haciendo público, poco a poco, la historia familiar de otros apellidos y familias  asentadas en la zona de Candelaria, esta es un poco más amplia e incluye al municipio de Arafo, donde el apellido Batista es uno de los más comunes y como podrán comprobar su “cuna de nacimiento”.


El apellido Batista, en la actualidad, en el municipio de Candelaria,  es en el pueblo de Igueste donde cuenta con más miembros, y desde donde se ha propagado a los pueblos cercanos. Pero,  curiosamente en el Censo de 1932, eran tan solo 7 personas las que en Igueste lo portaban como primer apellido (y por tanto quienes lo transmitieron a sus descendientes) y este hecho atrajo nuestra curiosidad.A todo esto, hay que añadir que dos  personas con apellido Batista y descendientes de  iguesteros nos realizaron consultas sobre sus antepasados.Por lo que una vez estudiado, los orígenes de varios iguesteros con apellido Batista, podemos determinar, por ahora, que como mínimo en Igueste coexistieron dos familias con ese apellido, pero con orígenes diferentes (mientras no podamos probar que tuviesen un origen común).

La familia que desarrollamos más ampliamente  en esta publicación, y que se asentó aproximadamente 1850. Es la que sus actuales descendientes, son los Batista que están presentes en la actualidad en Igueste y en las pueblos cercanos. Incluso entre ellos también existe, al igual que con otras familias, la creencia de que no existen vinculaciones con otros grupos familiares que llevan su mismo apellido. Lo cual no es cierto, el estudio de sus orígenes y la siempre valiosísima información oral familiar (en este caso transmitida por Dña. Carmen Batista García) nos ha desvelado  que comparten un mismo origen.



Para explicar el origen y desarrollo de esta familia y apellido,  recurrimos una vez más, a una descripción de Miguel A. Gómez Gómez que hemos extraído de su valioso libro “El Valle de Güímar en el Siglo XVI. Protocolos de Sancho de Urtarte” (Págs. 323 -324), dentro del apartado “familias guanches”:

                                           
ANTON ALBERTOS
Era hijo de Juan Albertos  Giraldin, de un primer matrimonio que nos es desconocido o hijo natural. Lo cierto es que acompaña a su padre en numerosos negocios siendo apoderado por él en diversas ocasiones. Casó en 1544 con la guanche Francisca Pérez, hija de Pedro González y María Hernández, a juzgar por la dote que aportan su situación económica era desahogada. Su padre le cede la administración de numerosos terrenos en Candelaria y en el Melozar, incluso una data que recibió en Agache. Francisca aportó unas tierras que tenía en Chacaica. Fue alcalde de Candelaria y murió a finales de Julio de 1554 de una lanzada propinada por el guanche Antonio González (hijo de Alonso González y Catalina Gaspar) fue enterrado en San Blas. Alonso Glez., como resultado de la acción huye a La Gomera donde es apresado y algunos años después, los hijos de Antón Albertos, ante los escribanos Sancho de Urtarte y Juan de Alzola, lo perdonan públicamente para que pueda volver a Tenerife. A la muerte de Antón sus hijos eran menores y su mujer Francisca Pérez pidió la curaduría el 9 de octubre de 1554 ante el escribano Gaspar Justiniano, saliendo como fiador Antón Hernández. Al mismo tiempo, hizo inventario de los bienes que quedaron de Antón Albertos, ante el mismo escribano, fol.1311 rº - 1312 vº, algunos de los cuales eran:
Una casa de piedra y teja, con su colgadizo en Candelaria, ocho fanegas de tierra en el Melozar, 30 fanegas que disfrutaba/disputaba con Leonor Viña en Güímar, 8 marranas, 5 vacas, 4 becerros, 2 asnos mansos, 2 burras salvajes y 2 borricos, una yunta de un buey y un novillo de 2 años, 200 colmenas en el Mocanal y numerosas deudas pendiente de cobro. Tuvieron por hijos a Luisa Albertos, que casó en 1571, con Francisco González, en Icod, lugar donde reside cierto tiempo para sentarse definitivamente con su madre en el valle de Güímar. Juan Albertos, que casó con María de Mesa, Francisco y Anastasia que murieron sin sucesión hacia 1554 y por último, María Albertos que también fallece sin sucesión poco antes de su madre, en 1579.
Del matrimonio de Juan Albertos y María de Mesa tuvieron por hijos a Melchor (1610) y a Isabel (1612).
Luisa Albertos y Francisco González, tuvieron por hijos a Luis González, Francisco Albertos, Juan Albertos, Miguel González, Antón Albertos y María Albertos. En 1610 ante Alonso de Fonseca, fol. 978, Luisa hace testamento, su esposo Francisco ya había fallecido. Ante el mismo escribano, en 1609, fol. 693, Miguel González, hijo de Luisa y Francisco, hace dote para casarse con Juana González, hija de Juan Rguez. y María de Urtarte. ” .



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Recuerden que al igual que en nuestra Guía Genealógica, esta publicación, también se basa en la importante obra de Don Tomás Cruz García “Apuntes Genealógicos del Valle de Güímar". La cual recoge diez libros o libretas con apuntes genealógicos de las parroquias del Valle de Güímar (Arafo, Candelaria y Güímar) y que fue editada de forma digital por el Instituto de Estudios Canarios (IECAN) en el año 2008.




La rama del apellido Batista que describimos a continuación desciende de un hijo de la “natural o guanche” Luisa Albertos[1] y del portugués Francisco González[2],  que residía en Icod, lugar en el que la familia, como hemos podido leer anteriormente, vivió cierto tiempo hasta que se asentaron definitivamente el valle de Güímar: 



        I.            Antón Albertos, Alférez y Maestre de Campo de las milicias del Valle, de Arafo, se casó en Güímar en 1615 (L.1 f.7) con Juana Marrero Ximénex[3]  (G.1 Pág. 01 vta.). Bautizaron en Güímar a los siguientes hijos: Antón (1622 f.77), Ana (1624 f.92), Carlos (1628 f.113), Isabel (1633 f.127), Tomás (1636 L.2 f.12), Diego (1638 f.12), Ana (1640 f.28), Juana , y:

  •       María Marrero (1616 L.1 f.36), casó en 1646 (f.19) con Bartolomé Rodríguez (G. 1 Pág. 16).
  •       Beatriz Marrero (1618 f.52), casó en 1642 (f.12) con Juan de Torres (G. 1 Pág. 81).
  •       Francisco Alberto, casó en 1648 (f.26) con Ana Díaz (G. 1 Pág. 46 vta.).
  •       Rufina Marrero (1630 f.119), casó en 1654 con Andrés González (G. 1 Pág. 8 – C.1 Pág. 1 vta.).


      II.            Juan Bautista/Batista Albertos, de Arafo, se casó[4] en Güímar antes de 1667 (G.1 Pág. 89 vta.) con Catalina Francisca de Arrosa[5]. Bautizaron en Güímar a los siguientes hijos:

  •      María de Arocha (1667 f.112), casó en 1691 con Francisco Delgado (G. 1 Pág. 57) y con Bernardo Díaz (C.1 Pág.23 – G. 2 Pág.165).
  •      Paula de Arocha (1672 f.8),  casó en 1692 (f.83) con Diego Martín de Castro Bencomo (C.1 Pág.37 – G. 2 Pág.116).


    III.            Juan Bautista/Batista Albertos,  Alférez de Arafo, se casó en Candelaria (C.2 Pág. 120 – G.2 Pág.103) en 1693 (f.45) con Rosa María Marrero[6](1671 f.24). Fueron padre de: Pedro (1694 f.124), Micaela ( 1699 f.145), y:

  •      Ángel (1714 f.226), casó en 1740 (f.121) con Micaela  Díaz del Cristo (C.1 Pág.7 – G. 2 Pág. 161 vto.).
  •   Paula (1706 f.177), casó en 1728 en Candelaria con Francisco Tomás Pérez (C.1 Pág.57 vta.).
  •    Bernardo (1703 f.1045), casó en 1724 (f.94) en Candelaria con Francisca Fariña de Baute (C.1 Pág.23 vta.).
  •    Juan (1701 f. 50 en Güímar), casó en 1736 (f.115) en Güímar con María Manuel (G.3 Pág.240 vta.).
  •   Miguel, casó en 1739 (f.119) en Candelaria con Juana Martín Fariña (C.2 Pág.183 vta.).
  •     Pedro (1708 f.308), casó en 1733 (f.192) con María Vizcayno (C.2 Pág.198 vta. – G. 3 Pág.281).





    IV.            Francisco Batista Marrero (1709 f. 201), de Arafo, casó[7] en Candelaria  en 1737 (f.115) con María González Afonso[8](C.1 Pág. 59 – G.2 Pág.194 vta.). Fueron padres de: Francisco ( 1737 f.142), Gracia ( 1740 f.159), Josefa ( 1743 f.182), José ( 1756 f.49), Miguel ( 1759 f.77), Josefa ( 1759 f.142),   y:



  •      Josefa Marcela (1762 f.96),  casó en Candelaria en 1784 (f.51) con Juan Núñez (C.2 Pág. 152 – G.5 Pág.419 –A. Pág.29 vta.).
  •    Agustín (1766 f.123), casó en Arafo en 1800 (f.3) con Francisca Ana de Torres (A. Pág. 2 vta.).
  •  Micaela (1745 f.21), casó en Candelaria en 1766 (f.192) con José Díaz Álvarez (C.1 Pág.93 – G.4 Pág.379 vta.).
  •  Juan (1748 f.67), casó en Candelaria en 1774 (f.14) con Josefa de Baute Santos (C.2.Pág.149).


      V.            Bernardo Batista (1751 f. 102), de Arafo, se casó en Candelaria  en 1776 (f.17) con Josefa Marrero Bello[9](C.1 Pág. 27 vta.). Fueron padre de: Antonio ( 1777 f.148), y:


  •   Juan (1778 f.360), casó en Arafo en 1802 (f.4) con Mª Rafaela Pérez (A.Pág.30).
  •   María (1781 f.394), casó en Arafo en 1799 (f.2) con Ignacio García (A.Pág. 19).
  •   Melchor (1786 f.481), casó en Arafo en 1812 (f.13) con Mª del Carmen Rodríguez (A.Pág.37).
  •  Bernardo (1790 f.507), casó en Arafo en 1814 (f.16) con Felipa García (A.Pág. 38).
  •   María Estebana (1792 f.535), casó en Arafo en 1824 (f.24) con Matías Hernández  (A.Pág.38).
  •    José Antonio (1776 f. 123), casó en Arafo en 1800 con Josefa García (A.Pág.21 vta.).
  •    Josefa (1795 f.9), casó en 1836 (f.) con Manuel Hernández  en Arafo (A.Pág.39).


    VI.            Anastasio Batista (1784 f. 455), se casó en Arafo en 1817 (f.18) con María Mercedes de Mesa[10] (A. Pág. 04). Fueron padre de: Julián (1822 f.96), María Julián (1822 f.113), Eulogio (1830 f.172), Antonio (1837 f.204), Juan Batista Rodríguez (1819 f.101) [casó en Arafo en 1848 (f.58) con María de San Juan Ferrera[11] (A. Pág. 35 vta.),fueron padres de los Batista Ferrera: Isabel (1848 f.3 ) y Rosalía (1851 f.9) ], Sinforosa Batista (1833 f.188) [ casó con Nicolás de Matos[12] (de las Palmas de Gran Canaria), bautizaron en la parroquia de Santa Ana de Candelaria a los siguientes hijos de Matos Batista: María del Carmen (1858 L.6 f. 219 vto.), Fulgencio (1863 L.7 f. 144 vto.), Juan Nepomuceno Domingo (1866 L. 8 f. 14 vto.)], y:


  VII.            Francisco Batista (1829 f.156), se asentó en Igueste tras su matrimonio con Antonia Martín del Castillo[13], y natural de este pueblo. Bautizaron en la parroquia de Santa Ana de Candelaria a los siguientes hijos Batista Martín:




1.    María Nicasia (1850 L. 5 f. 325), madre natural de Batista Martín: Inés Teresa del Jesús (1882 L.9 f. 192 vto.) y Francisco Matías (1890 L.10 f. 142 vto.).

2.    Josefa Leonisa ( 1853 L.6 f. 38), madre natural de Batista Martín:


A.   Felipe “José el zurdo o José el gallego”), casó con Adela Eduvigis Rodríguez Núñez[14] (1894 L.11 f.83), familia Batista Rodríguez:


  •       Domingo,  casó en Las Cuevecitas con Juana Coello Fariña[15] ("la Guincha"), hijos Batista Coello:  Domingo y Eliseo.
  •  Antonio “Carioco”, falleció soltero.
  •  Candelaria, falleció soltera.
  • Andrés, casó en Igueste con Eva Martín Cedrés, hijos Batista Martín: Mª Adela, Silvia, Carmen Dolores, Andrés, José Ángel y Francisco.
  • Celestino, casó en Igueste con Magdalena Martín Torres, hijos Batista Martín Celestino, Policarpo, Trina. Casó por 2ª vez con Adoración Martín Pérez, hijos Batista Martín: Leopoldo y Alexis.
  • Manuel, casó en Barranco Hondo con María Delgado, hijos Batista DelgadoManolo, Loli y Yaya.
  • Claudina “Felicia”, casó en Igueste con Manuel Arocha, hijo Arocha Batista: José Manuel.
  • Laudelina, casó en Arafo con Santiago Martín, hijos Martín Batista: Nelson y Alexis.
  • José, casó en Igueste con Herminia Sosa hijos Batista Sosa: Javier y Coral.

  • Coralia.


3.    Matilde (1855 L.6 f.119 vto. ), casó con Juan Martín Coello[16], descendientes Martín Batista:  María del Pilar Eudosia (1883 L.9 f.217), Juan Emiliano (1892 L.11 f.32 vto.), José (1893 L.11 f. 56) y Florentino Silverio (1897 L.11 f.153 vto.).


4.    Antonia Plácida (1857 L.6 f.190 vto.), madre natural de Batista Martín: Zenona (1884 L.9 f. 236 vto.).


5.    Juan de Mata (1860 L.7 f.43 vto.).


6.    Dominga Francisca  (1865 L.7 f. 230 vto.) , casó con Manuel Martín Núñez, descendientes Martín Batista:  Isabel (1889 L.10 f.129).


7.    Francisco Salomé[17] (1867 L.8 f. 50 vto.), casó con Amelia Ignacia del Castillo Barrios[18] (1872 L.8 f. 155 vto.) , familia Batista del Castillo (Igueste):



  •           María de la Concepción (1896 L. 11 f.137 vto.), casó con Manuel Rodríguez, hijos Rodríguez Batista: José, Manuel, Carmen, Francisco y Tano.


  • Ramira Margarita[19] (1899 L. 11 f.187 vto.), madre natural de Batista del Castillo: Enrique.

  • Carmen, casó con Antonio E. Varela Prieto, hija Varela Batista: Manola.

  •  Miguel , casó con Casandra ¿...?, hijos Batista ¿...? : Rosa, Nino y Miguel.

  • Santiago ,(1904), casó con Zenaida García Ruíz, hijos Batista García: Carmen, casó con Carlos Jorge Nazco, hijos Jorge Batista: Pilar, Ana y Carmen.


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Existió otra familia con apellido Batista asentada en Igueste con anterioridad a lo que lo hizo la actual (1773). Familia de la que no hemos podido constatar que en la actualidad existan aún descendientes viviendo en Igueste, ni en la zona, pero si que lo hicieron hasta pocas décadas. 

Pero, lo sorprendente de estos otros Batista es que, según hizo constar Tomás Cruz en sus apuntes, tuvieron un origen “majorero” (de Fuerteventura).





Por ello, animamos a los descendientes de la familia Batista, a tirar de la hebra para estudiar y conocer su "historia familiar", más allá de lo que aquí les podemos aportar.





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    Las siglas A., C. y G. que usamos, se corresponden, la A. con la libreta de Arafo, la C. con las libretas de Candelaria y la G. con las libretas de Güímar. Tengan en cuenta que la numeración variará en función de la cantidad de libretas existentes de cada población. Estas siglas siempre están precedidas por la contracción Pág. que nos indica en que página de la libreta referida se localiza el apunte, tal como se pueden encontrar en la digitalización de la obra de Don Tomás Cruz. Un ejemplo como: (C.1 Pág. 27 vta.) indicará que la información se ha extraído de la libreta de Candelaria número 1 que se encuentra en la página 27 vuelta (vta.).Se tratan de anotaciones manuscritas que Don Tomás Cruz realizó en sus libretas  y advertimos que por ello pueden existir algunos errores de transcripción.

    La sigla f. indicará el número de “folio” en el que se encuentra recogida la información en los libros originales donde esa acta de bautizo o matrimonio se encuentre asentada.

    Con la sigla L. se indica el “libro” en el que se encuentra ese asentamiento e irá siempre precedido de una numeración que corresponde a la que tenga el libro en cuestión. Por ejemplo la indicación: (1893 L.11 f. 56) querrá decir que la persona a la que esté anexada nació en el año 1893 y que ese asentamiento está en el libro de bautizos nº 11, folio 56.




    ENLACE recomendado: 


    ANOTACIONES:

    [1] Fue dotada para casarse ante Hernán Pérez (“escribano de comisión en Candelaria” ) .
    [2] Una de las propiedades que recibió como dote al casarse con Luisa Albertos, fue un cahiz y medio de tierra de medida de cordel en Araya.
    [3] Hija de Cristóbal Ximénex y Beatriz Marrero (G.1 Pág.19).Beatriz Marrero, fue hija de Juan Marrero y Juana Díaz.
    [4] Tras quedar viudo casó en Candelaria en 1703 (f.68) con Agustina Díaz.
    [5] Hija de Antón Arrosa y Lucrecia Pérez (G.1 Pág.2).
    [6] Hija de Pedro Marrero y María Miguel Marrero (C.2 Pág.195 – G.2 Pág. 139 vta.).
    [7] Había casado en 1733 (f.108) con María Díaz Montano (C.1 Pág.58 vta.).
    [8] (1719 f.19), hija  natural de Salvador Pérez y María González (C.3 Pág.210 vta.).
    [9] (1753 f.131), hija de Simón Marrero y María Bello (C.3 Pág.212).
    [10] (1792 f.531), hija de Ángel Rodríguez de Mesa y Bárbara de Mesa Núñez (C.1 Pág.11 y A. Pág. 2 vta. ).
    [11] Hija de Francisco Ferrera y Leonarda García (A. Pág.14 vta.).
    [12] Hijo de Ignacio de Matos y María del Carmen de León.
    [13] Hija de Juan Martín del Castillo y Josefa Agustina Díaz.
    [14] Hija de José Rodríguez Cuello y María Núñez del Castillo.
    [15] Hija de Francisco Coello García y Celia Justa Fariña Expósito (Pág. 70 Guía Genealógica).
    [16] Hijo de Juan José Martín Fernández e Isabel Coello Higueras.
    [17] Regentó una venta “de aceite y vinagre” en  la Rambla Pulido, en Santa Cruz.
    [18] Hija de Santiago del Castillo Chico e Inés Barrios del Castillo (familia descrita en nuestra Guía Genealógica en la nota nº 276 de la página 86). Regentó una famosa casa de comidas en la calle Puerta Canseco de Santa Cruz.
    [19] Continuó regentando la casa de comidas que poseía su madre en la calle Puerta Canseco.

    24 mar 2018



    “Don Pedro Marrero Díaz, un embajador de jornaleros candelarieros en Cuba, y su actual descendencia en América”.




    El pasado día 21 de marzo y dentro del “I Congreso de Genealogía e Historia Familiar de Canarias: un puente entre Europa y América”, el autor de NUESTRA Guía Genealógica tuvo la oportunidad de intervenir con la charla: “Don Pedro Marrero Díaz, un embajador de jornaleros candelarieros en Cuba, y su actual descendencia en América”.



    Intervención (para ver el vídeo pulsar aquí), que aprovechó, para rendir un pequeño homenaje a la figura del emigrante candelariero Don Pedro Marrero Díaz.


    Un homenaje, en nombre de nuestros antepasados, que desde Candelaria o de Santa Úrsula, emigraron a Cuba y que fueron acogidos por Don Pedro en su Finca La Macagua, de la Zona de Güines (Provincia de La Habana).


    La diáspora de la emigración canaria a Cuba llevó a muchos de nuestros antepasados a asentarse en la localidad de Güines. Emigrantes, muchos de ellos con apellidos como: Castro, Chico, Díaz, Marrero, Mesa, Pacheco, Ramos, Rodríguez, Torres o Velázquez y muchos otros que desconocemos. Algunos de esos emigrantes regresaron a su tierra y otros se quedaron asentados allí.


    La “historia oficial” no incluye a personas como él, pero la “historia familiar oral”, la que es transmitida de padres a hijos, no olvidó como Don Pedro Marrero Díaz y su “reconocida humanidad”, proporcionaba acogida a los jornaleros emigrantes y sus familias. Él les ofrecía un empleo en su finca, los acogía temporalmente mientras les buscaba una “colocación” en otras fincas aledañas como El Pico, Armentero, Diago, etc, o hasta que podían contar, nuevamente, con recursos económicos suficientes para moverse hasta otras zonas y provincias de Cuba.


    Don Pedro actuó, como un auténtico EMBAJADOR, para estas familias de emigrantes.


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    INTRODUCCIÓN



    Durante el siglo XIX y principios del XX, Cuba vivió un "buen" momento económico porque sus productos típicos de importación: el ron y el azúcar, eran requeridos en grandes cantidades en toda Europa y en otros países de América como EEUU.



    Por ello la "Sacarocracia" (como se conoció en Cuba a la burguesía relacionados con el mercado del azúcar) con el interés de agilizar el procesado y exportación de sus productos creó en 1830 la Junta del Camino de Hierro, cuya finalidad era la apertura de una línea ferroviaria para unir la región de Güines con La Habana (separadas por 54km de distancia).





    Esto se debió a que Güines era una importante zona productora de azúcar debido a la existencia del Central Providencia (fundado en 1800), y el cual empleaba a unos 2600 trabajadores por zafra y poseía unas 534 caballerías de tierra.





    Al ser terminal del primer ferrocarril construido en Cuba, el auge de Güines aumentó sorprendente, se convirtió en cabecera de jurisdicción, y por tanto en centro de una zona económica en rapidísima expansión.











    La construcción de la línea ferroviaria se inició en 1835 y finalizó en 1838. En la construcción del primer ferrocarril cubano... ¡y español!, se empleó además de la mano de obra de esclavos, a trabajadores libres de la isla, y la de emigrantes irlandeses, estadounidenses y especialmente,…. un gran porcentaje de emigrantes procedentes de las Islas Canarias.




    ORÍGENES FAMILIARES

    Cuando estos hechos ocurrían en Güines, aún Don Pedro Pablo Marrero Díaz no había nacido, lo hizo, 18 años después de que se terminara la construcción de la línea de ferrocarril que unió La Habana con Güines. Nació, en 1856, en el pueblo de Araya (municipio de Candelaria), un año antes de que Güines contara ya con alumbrado en sus calles. En Araya, su pueblo de origen, el alumbrado, llegó a sus calles casi 120 años después.


    Casa de Francisco Anastasio Marrero García, en la zona de "La Florida" (Araya) y con gran probabilidad el lugar de nacimiento de Don Pedro Marrero Díaz.

    Su familia fue conocida por el sobrenombre de "los Castejones", actualmente como "los Cabezudos". Familia de labradores de las medianías de Candelaria, Asentados en el pueblo de Araya, que contaban con cierta formación: sabían leer y escribir.



    Cuadro resumen del origen familiar de D. Pedro Pablo Marrero Díaz

    Sus padres: fueron el labrador Francisco Marrero Hernández (nacido en 1816) y María Candelaria Díaz .
    • Hermanos Marrero Díaz: Nicolás (se casó y asentó en Santa Úrsula donde tuvo una actividad pública destacada que terminaría llevándolo a convertirse a principios del S. XX en Alcalde de ese municipio), Juan Miguel y Segundo Francisco (labradores de Araya) y María Candelaria (“María la Cabezuda”) que destacó por ser una de las poca mujeres que a principios del S.XX sabía leer y escribir en las medianías de Candelaria, lo cual la convirtió en la “escribiente y lectora” de la correspondencia entre los emigrados y sus familias.

    • Abuelo: Francisco Anastasio Marrero García, un labrador que formó parte del privilegiado y reducido círculo de personas que en el medio rural contaban con títulos profesionales por estudios, por lo que alcanzó un notable prestigio en el término de Candelaria por su profesión de Agrimensor, donde también fue cabo 1º de Milicias, fiel de fechos del Pósito y perito para el reparto de la contribución) (Artículo Octavio Rod. Del., Junio 2015).

    • Orígenes: El origen de esta familia está en el matrimonio llevado a cabo en el año 1548 entre Juan Marrero, uno de los primeros descendientes de europeos que emparentó con la línea de descendencia del Rey Don Diego de Adeje, al ser Juana Díaz, bisnieta de Don Diego.



    EMIGRACIÓN






    Parque Central de Güines



    No tenemos claro a qué edad emigró Pedro Pablo a Cuba, pero sí que con 32 años (1888) ya estaba asentado en Güines, casado, con 2 hijos y era propietario de La Finca La Macagua.



    Mapa de Güines en 1943



    No fue un emigrante, al uso, fue “un guajiro” (así se llama en Cuba a las personas de campo), que contaba con formación: sabían leer y escribir.


    Estos conocimientos le llevaron a poder “dirigir” una gran propiedad en la Cuba de principios del siglo XX, una propiedad de 4 caballerías y 1/2 de tierra ( 60 Hectáreas = 60. 000 m2).


    Cuadro de equivalencia entre la medida de caballerías y metros cuadrados y su proporcional en hectáreas y km2.


    La finca La Macagua, proporcionalmente eran tan grande como el pueblo de origen de D. Pedro.



    Fotografía aérea de Araya de 1987


    La finca La Macagua está muy bien situada, a la entrada de Güines (antiguamente dividida por la carretera que une La Habana con Güines y muy cerca de la línea del ferrocarril).


                     Fotografía aérea de Güines donde se refleja la superficie que tuvo La Macagua.


               

    Fotografía aérea que refleja, aproximadamente, la superficie actual de La Macagua.



                                                            La Macagua en la actualidad.



    SU FAMILIA y descendencia





    Cuadro resumen de los descendientes de D. Pedro Pablo Marrero Díaz. De fondo  fotografía familiar en el porche de La Macagua.


    Pedro Pablo Marrero Díaz (1856 L.6 f.151 vto.), emigró a Cuba y se estableció en la zona de Güínes (provincia de Habana), donde se casó con Eusebia Pérez Morales de cuya unión se conocen tres hijos Marrero Pérez:

    1. Francisca, se casó con Tomás Ravelo Mesa. Sus descendientes fueron Ravelo Marrero:


    • Tomás, no tuvo descendientes.
    • Alberto, no tuvo descendientes.
    • Leonel, se casó con Aleida Pedreguera. Descendiente: María Elena Ravelo Pedreguera.
    • María Mercedes, se casó con Rafael Llanes. Descendientes: Neda y Renán Llanes Ravelo.


    2. Pablo (1888), se casó en 1911 con Blanca Barrios y sus descendientes fueron Marrero Barrios:


                                        Pablo Marrero Pérez.


    •  Pedro Perico”, emigró a Perú y casa con María Enriqueta Tovar Villón. Descendientes Marrero Tovar: Blanca Enriqueta, Pedro y Jorge Luis.

                     Pedro Marrero Barrios y Enriqueta Tovar Villón.


    • Alberto Zacarías, casó con Soledad Peña. Descendiente: Mayra Marrero Peña.
    • Adolfo René, casó con Virginia Perseveranda de la Caridad Mergal Martínez. Descendiente: Virginia Marrero Mergal.
    • Pablo, casó con María Rodríguez. Descendientes Marrero Rodríguez: Daily y Zenaida .
    • Blanca, casó con José Antonio Fernández. Sin descendientes.
    • Francisco, casó con Epifanía Hilda Gutiérrez Rivas. Descendiente: Francisco Vicente Marrero Gutiérrez.


    Pablo Marrero Pérez, tras enviudar se casó nuevamente con Adelaida Arencibia Barrios, descendientes Marrero Arencibia:
    •  Parmelio de la Caridad, casó con Olga Saldaña Pino. Descendientes Marrero Saldaña: Alexei y Ariel. Actuales copropietarios de la finca La Macagua.
    •   Segundo Hiram, casó con Ismelia Travieso García. Descendientes Marrero Travieso: Lázaro Pablo e Yran. Actuales copropietarios de la finca La Macagua, junto con sus primos.

                                                             Los hermanos Parmelio y Segundo Marrero Arencibia



     
    3. María Dominga (1898). Durante la Guerra de independencia de Cuba (1895 -1898), Don Pedro puso a salvo a su familia, regresando nuevamente a Tenerife. Durante ese período nació en Araya su hija María Dominga, la cual falleció en la infancia.


    Durante su estancia en Araya, Don Pedro construyó una casa junto a la de su hermana María , en la zona de “La Vera”, la cual le regaló a su hermana cuando regresó a Cuba.



                                                   Casa construida por Don Pedro Marrero en Araya, actualmente aún en pie.



    Don Pedro Marrero, al regresar a Cuba, se encontró no solo con que su propiedad había sido arrasada y que tuvo reconstruirla, sino que además la guerra había dejado gran cantidad de huérfanos. Por lo que acogió en su hogar a una huérfana, la adoptó (aunque esa niña nunca perdió su identidad) y la crió como uno más de sus hijos:


    4. Elena Rodríguez Domínguez (1886), se casó en 1915 con el emigrante arayero Juan Baltasar Díaz Chico, sus descendientes fueron los Díaz Rodríguez. Familia que regresó a Tenerife a principios de 1930.



    ENCUENTROS FAMILIARES: América - Canarias


    Los encuentros y reuniones familiares no han dejado de llevarse a cabo, por muy dispersa, que esté la familia, tanto en América, como en Canarias.



                                                                                 Reunión familiar en Cuba


                                        No hay reunión familiar en la que no haya una matanza de puerco o cochino.




    Reunión familiar en Estados Unidos.



                                                                                   Reunión familiar en Tenerife

    Don Pedro Pablo Marrero Díaz,  TRONCO de la familia Marrero de Güines, una nueva familia canario - cubana - americana.




     Don Pedro Marrero en el porche de su casa, La Macagua







    2 nov 2017




    Romeo y Julieta, de Las Cuevecitas y Araya. La historia de una familia emigrada a Cuba por amor.


    Hasta no hace tanto tiempo, era el padre  y, en escasas ocasiones, la madre (por ausencia justificada  del esposo debido a la emigración o por  fallecimiento de este),  quien decidía con quien se casaban, o no, sus hijos. Se encargaba para ello de buscarles un pretendiente/a “conveniente”  y esa conveniencia venía siempre establecida por “los teneres” (el patrimonio familiar de los futuros contrayentes).


    Este tipo de proceder es lo que determinó un alto número de matrimonios entre parientes. Cuyo fin era el de mantener una determinada posición social privilegiada que pudiese tener esa familia, ampliar el patrimonio familiar, o evitar que las escasas tierras familiares que poseían se dividiesen.


    Pero… en toda época existieron personas que se rebelaron a esta forma de proceder y una de estas situaciones nos la reveló la tradición oral, que nos hizo conocedores de que a principios de 1900 a una pareja de jóvenes enamorados (cuevicitero, él y arayera, ella) la familia  de él no le permitió u autorizó el “noviazgo”, por ser la familia de la joven de escaso patrimonio y por tanto de escasa relevancia dentro de la sociedad de estos pueblos. Esta situación determinó que la “prohibición familiar” en vez de poner fin a la relación amorosa, la afianzase más aún, y que el joven, para vivir su amor junto a su enamorada, tuvo que fugarse y emigrar a América donde había convenido reencontrarse con ella.


    Pero fue a raíz de recibir los descendientes de esta familia en Cuba nuestra Guía Genealógica, cuando una de sus nietas nos remitió la historia de la vida sus abuelos. El resto de la historia de estos especiales “Romeo y Julieta de Las Cuevecitas y Araya” , un “cuento” PRECIOSO, pese a su duro final .


    Historia que transcribimos a continuación y que nos hace conocedores de la realidad que vivieron muchos de nuestros parientes, que optaron por emigrar ante la falta de recursos económicos existentes en esta tierra nuestra y la gran hambruna que se padecía. La gran mayoría de nuestros paisanos que emigraron a Cuba, lo hizo para continuar trabajando en lo que sabían, cultivar la tierra, trabajos que eran fundamentalmente de carácter temporal  (por zafras) y asociados a cultivos de caña de azúcar y tabaco. 

     



    Juan Marrero Rodríguez (conocido como “Hermógenes”) y Eugenia Castro Gil, son nuestros protagonistas y ejemplo de esos paisanos que emigraron a Cuba (la gran mayoría no se hicieron ricos, ni "vivieron como dioses" ), vivieron una vida errante, dura y llena de sin sabores, pero…  estos paisanos nuestros siempre tuvieron algo que los hizo superar las adversidades de la vida, “el amor del uno por el otro”.




    Juan “Hermógenes” Marrero Rodríguez y Eugenia María del Socorro Castro Gil se unen en matrimonio a la edad de 18 y 19 años respectivamente, muy pronto emigraron a Venezuela donde vivieron alrededor de 1 año allí él trabajó en una finca de tabaco y tuvieron su primer hijo llamado Miguel, el cual falleció en nueve meses.

    Partieron entonces para Cuba desembarcando por Caibarién y se establecieron en el lugar cercano llamado “María Luisa”, allí tuvieron seis hijos más: Juan (Cuco), Pedro (Paco), Ana Rosa, María Esther, José y Ana María (Mañe), pero tuvieron otra fatalidad de perder con pocos años de nacido a José y decidieron marcharse para el pueblo de Zulueta, allí Hermógenes trabaja como arriero pero llega una enfermedad llamada tiffu y pierden otro hijo más, Ana Rosa de 11 años de edad. Se trasladan para la zona de San Felipe cerca del central azucarero San José donde están por varios años.

    En el 1940 Hermógenes y Eugenia decidieron regresar a su tierra natal pero su hijo Juan ya está casado y no está de  acuerdo,  por lo que piensan no separar su familia y quedarse para siempre en Cuba.


    Pueblos de la provincia de Villa Clara en los que vivieron Hermógenes y Eugenia.

     Alrededor del año 1948 se trasladan para la zona de Sitio Potrero cerca de la ciudad de Placetas y luego se acercan a Oliver y compran una finca donde vivieron en el centro de su finca y sus cuatro hijos alrededor por varios años.

    A principios de los años 1960 su hijo Juan se traslada a vivir dentro de la propia provincia pero algo distante y Hermógenes y Eugenia continúan rodeados de sus tres hijos menores, allí se reunían por las noches con sus hijos, nietos y otros vecinos para tomar el rico café cubano y jugar al dominó.

    Desde muy jóvenes tuvieron el vicio de fumar tabaco o cigarro pero un día Hermógenes  torciendo un tabaco se disgustó con la materia prima y dijo no fumar más, su esposa Eugenia al verlo también prometió que nunca más fumaba y así terminó ese vicio para los dos. Allí en su finca de Oliver se dedicó a varios cultivos, pero en especial a la caña de azúcar, y alrededor de la cañada no faltaba una malanga grande muy sabrosa que él decía se llamaba Malanga  Isleña, también tenía una rica arboleda frutal y no faltaba la mata de damasco o melocotón.

    En el año 1977 sus hijos deciden trasladarse para el poblado de Oliver y siendo ellos ya ancianos siguen a sus hijos, allí vuelven a vivir rodeados de sus hijos.

    En el año 1980 un vecino viaja a Islas Canarias, Hermógenes le pide que investigue por su familia que hace más de 30 años que no sabe de ella y muy pronto recibe una carta de su sobrina Efigenia donde le decía “yo siempre tuve el pensamiento que un día te encontraría, por llevar yo el nombre de tu madre Efigenia”, así mantuvieron correspondencia hasta su final y muy contentos por encontrar de nuevo su familia  pues Hermógenes fue el único de su familia que vino para Cuba, lo contrario de Eugenia que vivió en Cuba con la mayor parte de su familia.

    Allí en Oliver, Hermógenes y Eugenia compartían sus labores hogareñas  y los visitaban muchos familiares y vecinos pues se ganaron el respeto y cariño de todos. En el año 1984 Hermógenes enferma y no tiene cura, por coincidencia de la vida fallece el mismo día del cumpleaños de Eugenia, 7 de septiembre de 1984, eran sus 82 cumpleaños. A partir de este momento ella pierde su ilusión de vida y por mucha vigilancia que tuvo su familia el 22 de diciembre de 1984 se quitó la vida dentro de su propio hogar, para estar de nuevo junto a su esposo con quien vivió a su lado por 64 años, juntos pasaron momentos alegres, juntos atravesaron los mares, juntos pasaron el dolor de la perdida de tres hijos, juntos tuvieron siete hijos, juntos vieron crecer a 4 de sus hijos, 19 nietos y 20 bisnietos.

    Eugenia fue sepultada al lado de su esposo y descansan en sueño eterno hace 33 años, uno al lado del otro, rodeados de sus tres hijos menores  en el cementerio civil de Placetas y su hijo mayor en otro cementerio cercano a ese pueblo porque a pesar de vivir distante este hijo fue preocupado por sus padres al igual que los tres restantes.

    Tuvieron muchos sobrinos por parte de Eugenia pero con cariño muy especial  compartía en varias ocasiones con Aramita Alemán, Josefa Alemán y Carmen Castro.

    Hoy todavía la familia de Hermógenes y Eugenia sus nietos, bisnietos y otros, visitan ese lugar sagrado depositando flores porque ellos viven y vivirán por siempre entre nosotros.
    Vilma Pérez Marrero.









                      
                                   
      

    Un “cuento” que nos deja sin palabras, pero que es... como todos ellos, de los que se aprende mucho.

    Nos hubiera gustado ilustrar este “cuento” con fotografías de los protagonistas, pero por cuestiones obvias la familia carece de ellas. En cambio, sí que contamos con la de una de sus nietas y un bisnieto.



    Claribel López Marrero


    Yoandy Pérez Pérez

    Como bien nos explica su nieta Vilma, Hermógenes no contaba con ningún otro miembro de su familia en Cuba, pero en cambio su esposa, Eugenia,  sí que contaba allí con la gran mayoría de su familia, incluso su madre emigró junto a ella y su hermana Felicia, cuando ella decidió reunirse con Hermógenes tras su fuga (los descendientes "creen" que Hermógenes y Eugenia se casaron en Tenerife o en Venezuela, en cambio, la tradición oral nos dice que no se casaron antes de emigrar). La familia de Eugenia fueron los Castro Gil de Araya, que vivían en la zona de Areja, y de la que tan solo  quedó una hermana viviendo en el pueblo, el resto, cinco hermanos, emigraron todos a Cuba y se establecieron en aquel país. 

    Sus descendientes, son muchas de las personas que desde el exterior están viviendo, con la publicación de nuestra Guía Genealógica, el “redescubrir” de un pasado familiar que les era completamente desconocido y que la emigración les había quitado.
    Algunos de estos descendientes conocieron a su abuela María Gil Chico “ la loca de Areja”, pero …desconocían que ella hubiese sido una afamada cantadora, aquí en su tierra, antes de emigrar a Cuba. Y es ahora cuando sus descendientes  comienzan a entender porque entre ellos hay algunos que cuentan con cierta pericia para el verseo del canto campesino (punto cubano en Canarias).




    Juan Cirilo Castro Gil junto a su esposa.


    Pedro Silvestre Castro Gil  


    Crispina Expedita Alemán Castro (95 años), hija de Felicia Castro Gil 


    Las hermanas Aida, Carmen y Juana Castro Pernú